Exposición, Paisaje material / Magdalena Vial

6 DE JUNIO AL 2 DE AGOSTO

20 obras de mediano y gran formato de la destacada artista visual chilena Magdalena Vial forman parte de la exposición “Paisaje material”, que abrirá sus puertas al público el próximo 6 de junio en Vitacura.

  • 6 DE JUNIO AL 2 DE AGOSTO

Con una trayectoria sostenida en la exploración de la superficie como campo activo, Magdalena Vial ha desarrollado un lenguaje que expande la pintura hacia un territorio donde lo pictórico se entrelaza con lo escultórico. A través de la talla en madera, el gofrado y el frottage, su trabajo propone una comprensión de la imagen como resultado de procesos de incisión, transferencia y contacto. Esta investigación, que ha marcado su práctica artística durante los últimos años, encuentra una nueva síntesis en “Paisaje material”, exposición individual que se inaugura el próximo 6 de junio en el segundo piso de Lo Matta Cultural y que reúne cerca de 25 obras de mediano y gran formato entre pinturas sobre madera tallada y trabajos en papel.

“Esta exposición representa una oportunidad para acercarse al trabajo de una artista con una investigación visual profundamente sensible y coherente. Magdalena Vial ha desarrollado un lenguaje contemporáneo que pone en valor la materialidad, la observación de la naturaleza y la experiencia estética desde una dimensión muy sensorial. Estamos muy contentos de recibir esta muestra en Lo Matta Cultural”, señala Juanita Mir, directora ejecutiva de la Corporación Cultural de Vitacura.

En “Paisaje material”, esta investigación se articula a partir de dos imágenes fragmentarias: por un lado, un ensamblaje de escenas del tapiz medieval “La caza del Unicornio”; por otro, un detalle mínimo de una fotografía tomada por la artista en la Patagonia chilena. Este cruce no busca ilustrar, sino tensionar dos formas de entender el paisaje: el jardín como construcción simbólica y el territorio como espacio aparentemente indómito.

“Me interesa esta construcción pictórica, la traducción de estas dos realidades: un tapiz que habla del concepto de ‘jardín ideal’ desde lo simbólico y una imagen fotográfica contemporánea de un ‘jardín indómito’, en donde aparentemente ha irrumpido menos el hombre”, explica Magdalena Vial sobre el origen conceptual de la muestra.

La exposición destaca por un mural de gran escala compuesto por módulos de madera tallada y pintada que configuran un espacio envolvente. En estas piezas, la repetición del gesto —la incisión y la huella— construye tramas que evocan tanto estructuras naturales como sistemas de escritura, desplazando la imagen hacia un territorio ambiguo entre abstracción y referencia.

Las obras en papel, realizadas mediante gofrado y frottage, operan como registros de transferencia, donde el relieve de la madera se traduce en superficie. Este tránsito entre matriz y huella refuerza la idea de que el paisaje no solo se observa, sino que también se construye desde la materia.

“He trabajado con ambas imágenes en forma paralela, usando los mismos medios y materialidades, intentando entender las imágenes históricas y presentes, descifrarlas, tallando y pintando, construirlas, organizarlas tal como uno ordena o arregla ‘su propio jardín’”, agrega la artista.

El emplazamiento en Lo Matta Cultural —con su arquitectura patrimonial y jardines— potencia el sentido de una exposición que no representa el paisaje, sino que lo reconfigura desde la experiencia, la memoria y la materialidad.

Exposición “Paisaje material”, Magdalena Vial
6 de junio al 2 de agosto de 2026
Lo Matta Cultural, Av. Kennedy 9350
Lunes, 15:00 a 19:00 horas. Martes a domingo, 10:00 a 19:00 horas.
Entrada liberada. Estacionamientos según disponibilidad.

Más información en www.lomatta.cl

EXPOSICIÓN

PAISAJE MATERIAL

Waldeinsamkeit

Es posible que al contemplar estas obras recientes de Magdalena Vial se produzcan en nosotros reacciones sinestésicas: a nivel de piel, a nivel muscular, incluso oído, olfato y gusto parecerán acoplarse en una sensación multidimensional envolvente. Sus superficies sofisticadamente accidentadas, desgarradas y turbulentas, su vertiginosa alternancia de continuidad y discontinuidad (de cortes y transiciones geométricas y orgánicas) nos inducen, más allá del paisaje que parecen representar, a emprender una travesía por nuestro propio mundo interior.

Algo así sostenía a mediados del siglo XVIII el filósofo francés Étienne Bonnot de Condillac, para quien los estímulos percibidos por nuestros sentidos resultaban esenciales en la formación del conocimiento y de toda actividad espiritual humana: para Condillac, las complejidades de nuestro pensamiento —incluidas la memoria y el discernimiento— proceden de la transformación elaborada de nuestras experiencias sensibles.

A su juicio, la percepción de nuestro entorno incidiría determinantemente, por ejemplo, en la construcción del lenguaje hablado y escrito. Al respecto, aludía a la relación inherente entre las lenguas proto-germánicas —de sonidos duros y ásperos, de letras y palabras gruñidas, guturales— y el contexto de la oscuridad y el frío de los bosques, del fuerte viento, del crujir de las ramas, incluso del hambre; del mismo modo, atribuía la delicadeza y hasta la dulzura del sonido de las lenguas italianas, a la suavidad y abundancia de las llanuras y colinas toscanas gentilmente bañadas por el sol.

En la presente exposición, Magdalena Vial ha logrado hacer convivir dos referentes paisajísticos igualmente disímiles; por un lado, los follajes agrestes y salvajes de la Patagonia chilena, y por el otro, la naturaleza algo acicalada y escenográfica presente en el antiguo conjunto de tapices conocidos como La serie del Unicornio. Sin embargo, a pesar de sus diferencias, la artista ha logrado rescatar desde ambas fuentes una carga trágico-romántica, misteriosa y tempestuosa, melancólica e introspectiva, una energía irrefrenable que se manifiesta a través de estas marañas de manchas, incisiones y trazos arrebatados, sensibles y elegantes. Conectando corazón, mente y mano, y a través de certeros gestos plásticos y de reverberancias cromáticas inesperadas, Magdalena Vial nos comparte con generosidad una revelación única, en que las nociones de devastación y ruina se concilian virtuosamente con las de germinación y florescencia.

Cristián Silva, mayo de 2026